Coloreando cicatrices: Boa Mistura

Hace unos días, repasábamos uno de los mayores problemas que sufren y sufrirán las ciudades de este siglo: Gentrificación. En ese análisis, aprendíamos como uno de los factores más importantes para que este fenómeno suceda, es la estigmatización del barrio en el que se va a producir este mal. ¿Cómo podemos, entonces, desestigmatizar estas áreas de las ciudades para evitar hacer sufrir a las poblaciones locales? No tenemos la respuesta, pero gracias a un reciente proyecto de un colectivo de artistas, podemos ver una actitud que se enfrenta a este problema. Se trata de Boa Mistura, en su trabajo conjunto con el barrio de la Cañada Real, Madrid.

Las calles de las Almas

Cualquier espacio que se esconde entre cuatro paredes y un techo, puede ser un hogar. Las condiciones de higiene y salud, económicas, sociales, culturales, religiosas… Pueden ser totalmente diferentes. La constante es que en un hogar viven personas. El contexto que ha vivido cada uno, sumado a las decisiones personales y a las presiones o casualidades externas, lo lleva por un camino que puede desembocar en una situación en la que acabará quedando marcado socialmente. Esta marca se convierte en una barrera para muchas otras personas, que no son capaces de relacionarse por miedo o prejuicios. Tenemos que ser capaces de superar esa barrera, para conocer el alma que se esconde bajo la piel, igual que nunca debemos juzgar a los libros, películas, o videojuegos por su portada.

Así, entendiendo que la apariencia de la persona no define su alma, también tenemos que entender que la apariencia del barrio no nos define a los habitantes del mismo. En muchas ocasiones, malos planeamientos sumados a la dejadez para mantener el barrio, los lleva a la degradación. Esta dejadez, fomenta una separación de esas almas con su espacio, que ya no lo sienten suyo. Dejan de preocuparse de mantenerlo, y esta pelota que está formada por la degradación y la estigmatización crece.

Es vital pues, devolver esas calles a sus almas. En este proyecto vemos una gran iniciativa -barata, sencilla, y que une a los habitantes- para conseguir devolver ese sentimiento de “ser de un sitio”.

Trabajo en la Cañada Real. Boa Mistura.

Coloreando cicatrices

La Cañada Real de Madrid es conocida por ser un lugar marcado por la ilegalidad. Desde construcciones que se salen de la norma, hasta ser uno de los puntos de venta y movimiento de droga. Sin embargo, eso no significa ni que la mayoría de habitantes de ese lugar se dediquen a esta actividad, ni que quieran hacerlo.

Boa Mistura se separa de los prejuicios para realizar un proyecto en conjunto con el barrio, en el que juntos conseguirán devolverle la propiedad a sus habitantes. La idea es simple, hacer lo que mejor se les da: Arte. Arte que coloree las cicatrices de las calles, elimine la degradación, y devuelva el sentimiento de pertenecer a un lugar. Para hacer este arte, el colectivo se sumergió en el barrio, preguntando a sus habitantes, haciéndolos partícipes y actores principales de esta actividad. Así se llega a la letra de una canción: El Alma no tiene color, de Antonio Remache.

Siguiendo con esa misma idea de hacer el proyecto del barrio, para que lo sientan suyo, serán las almas del mismo las que pinten las paredes de las calles con vivos colores, que acabarán siendo el lienzo de fragmentos de la letra de la canción. De este modo, Boa Mistura, y la Cañada, consiguen frenar y ayudar a desestigmatizar esta área. Lavan la cara de esas calles, y las convierten en escenarios idóneos para el día a día de sus almas, y de los visitantes.

Trabajo en la Cañada Real. Boa Mistura.

El problema sin embargo está lejos de resolverse. Boa Mistura ha dado un paso donde ayuda a las personas que viven en este área conflictiva, y está mostrando la humanidad que hay en las almas de este lugar. Quizás la normalización y aceptación de las viviendas que actualmente conforman el asentamiento ilegal más grande de Europa, puede ser un buen siguiente paso que incentive la implantación de pequeños comercios locales, en lugar de obligar al desplazamiento de estas almas. Devolver el carácter cívico de barrio, abandonar el pasado como asentamiento. Ser humano humanizando.

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