El cambio de mira

Algo tiene la experiencia del que más ha vivido, porque más ha errado. Esa experiencia se transforma en conocimiento para las siguientes generaciones, y esto permite que se avance, que se optimice, que se replanteen tópicos que antes podrían ser dogmas. Nos da criterio.

No debiera ser distinto con la historia que nos cuentan los edificios, con los problemas que resuelven o con la forma de realizarlos. Parece irónico que en la época en la que más conectados podemos estar, el medio nos separa, y nos quedamos solo con lo más superficial de las interacciones. Quizás, esta nueva mecánica de relacionarnos nos lleva a mirar con menos detenimiento la arquitectura, quedándonos sólo con la portada del libro, y juzgándolo entonces exclusivamente por su imagen y no por su contenido. Esta forma de actuar es la más sencilla, y la que menos esfuerzo requiere.

No aprendemos.

Fruto de esta reflexión, y tras observar la creciente corriente de juicios instantáneos, en Patio de Sombras nos preguntamos por los problemas actuales, y encontramos diferentes áreas a las que afectamos con nuestra profesión, y de las que tenemos mayor o menor conciencia. Creemos que cuando un proyecto se preocupa como mínimo de estos criterios, el proyecto responderá a su tiempo, haciéndolo interesante.

La mira sobre la ciudad

Somos los principales responsables en mejorar las relaciones sociales a través de los escenarios donde estas se llevan a cabo. Por pequeña que sea nuestra intervención, si nos encontramos en un entorno urbano, siempre podremos plantearnos preguntas de este ámbito, y generar interés con la respuesta.

La voz de la experiencia nos habla, por ejemplo, de una tradición que parece se está perdiendo poco a poco. Esta se apropiaba de la calle, que mutaba de ser un lugar de tránsito a un lugar de estancia, como si de una prolongación del hogar se tratara.

La mira sobre la sostenibilidad

Referida no exclusivamente a buscar la eficiencia energética en los proyectos a realizar, sino teniendo también conciencia de la gran cantidad de residuos que se generan en una construcción, o el coste ecológico que puede tener la producción de ciertos materiales que se usan con gran frecuencia.

También realizando un pensamiento crítico sobre la imagen de lo sostenible, pues hay ocasiones en las que buscando generar un edificio de cubierta verde, paradójicamente puede resultar más insostenible que las soluciones tradicionales del lugar.

 

La voz de la experiencia nos habla del aprovechamiento de los recursos locales, y de las condiciones climáticas del lugar. Nos enseña que en muchas ocasiones la solución mas sencilla puede ser la más óptima e interesante, y no por ello el proyecto perderá valor.

La mira sobre la identidad

Fruto de la separación que el movimiento moderno hace con la tradición y el pasado, buscando una visión de futuro, aparece un gran campo de creatividad del que aún hoy gozamos. Sin embargo, generar esta “tabula rasa” también nos ayudó a perder y olvidar la identidad de los lugares en muchos casos, valor que se está recuperando en estos últimos años. Un lugar está formado por sus imágenes, sus actividades, los pensamientos que por allí aparecen… Un lugar también puede ser un momento en el tiempo, pero basar un proyecto en esto último acaba generando problemas. La estrategia de ubicarse solo en el tiempo envejece el proyecto mucho más rápido que si se hubiera tenido en cuenta la identidad completa del lugar.

Como ejemplo de esto, vemos como en muchas de nuestras ciudades, aparecen edificios donde se muestra con orgullo la construcción de unos detalles que hace 30 años resultaban de una tremenda modernidad, pero que hoy, sin embargo, resultan anticuados y descontextualizados.

A través de proyectar entendiendo la identidad del lugar, somos capaces de generar soluciones atemporales que podrán colmatar su vida útil sin alterar el ambiente en el que se encuentren. Estaremos sumando al imaginario del lugar.

También, gracias a las identidades, nos vemos obligados a solucionar el mismo problema de formas distintas, ya que aunque dos lugares se parezcan, estos serán únicos:  aparecerán matices de belleza que se relacionarán con el lugar, haciendo también únicos a cada uno de los proyectos.

Ayuntamiento de Murcia – Rafael Moneo

 

Somos conscientes de que estos tres ejemplos, son la punta del iceberg. ¿Se os ocurren otros criterios con los que tener una arqui-lectura responsable? Y complicando aún más la pregunta, ¿cuáles serían esos criterios, cuando el campo de trabajo pasa a ser el efímero, como puede ser el mundo del cine o del teatro?

Imagen de cabecera: Torre del Homenaje, Huéscar – Antonio Jiménez Torrecillas

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