El idilio de los Smithson

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“El territorio es necesario para que el pabellón siga siendo un idilio” indicaba Alison Smithson al ser preguntada sobre la situación del pabellón Upper Lawn, posteriormente conocido como pabellón solar.

Hacia 1959 la pareja adquiriría una parcela parte de una granja donde se mantenía una estructura de muros que cerraba el perímetro junto con una pequeña casa medianera con el borde norte, y que se encontraba en mal estado, pero con una estructura de perforaciones al muro perimetral y una chimenea embutida en él, los cuales resultaron de gran interés para el matrimonio Smithson.

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En su labor arquitectónica investigadora, Alison y Peter Smithson proyectarían en este espacio el que sería su hogar durante los próximos 20 años. En este entorno, el primer paso fue la cartografía de las preexistencias, de modo que comenzaron a realizar una serie de planimetrías como la que aparece sobre este texto, donde se toma la máxima y mínima cota, desde la copa del árbol hasta el pozo, dejando claras las máximas de un trabajo inamovible en su lugar y tiempo.

El resultado es un hogar estratificado, situado sobre la huella del antiguo almacén, y en cuya planta se entiende la transparencia material y estructural que busca la apertura al paisaje.

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De este modo, el hogar de los Smithson quedó cabalgado sobre el muro preexistente, aprovechando en la planta baja las aberturas de la antigua construcción, y con un volumen superior aparentemente suspendido sobre este mundo preexistente.

Sin embargo, el hogar sufrió diferentes modificaciones a lo largo de los años en que estuvo a cargo de los Smithson, principalmente por su actitud experimentadora y reconocimiento del entorno como un contexto variable.

Finalmente, la pareja vende la vivienda en 1982 ya que unos nuevos vecinos adquirieron el solar aledaño, donde desempeñaban su profesión como ingenieros acústicos, generando ruidos insoportables para la pareja de arquitectos.

La variabilidad del territorio, que al ser cartografiado dio luz a las líneas generales del proyecto, en definitiva, rompió la función del hogar al entrar en juego un factor no previsto. Sin embargo, no creo que ni Alison ni Peter estuviesen tristes por dejar este hogar, pues como dijimos al comienzo, el idilio había desaparecido con el territorio.

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