Eterna temporalidad en los campos de refugiados

Temporal, espontáneo, improvisado, sucio, antihigiénico, vulnerable… Estos son tan solo algunos de los adjetivos que se suelen atribuir a los campos de refugiados. Actualmente el número de personas desplazadas en el mundo alcanza los 68,5 millones, siendo la mayor crisis de refugiados desde la segunda guerra mundial. La temporalidad en muchos de estos casos no es real, Ian Davis, en su libro Arquitectura de emergencia dijo: “es bueno recalcar que la palabra “provisional” aplicada a viviendas es un mito” por ello las condiciones establecidas en los campos de refugiados no son suficientes.

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Dadaab, Mayor campo de refugiados del mundo. src: periódico el Comercio, Perú

La máquina de almacenar personas

El periodista Alejandro Domínguez, establece una interesante relación; Le Corbusier define la casa como “la máquina de habitar”, quizás un campo de refugiados podría denominarse como “la máquina de almacenar personas“. Por otra parte, hay quien denomina los campos de refugiados como el germen de las ciudades, serían por tanto el “grado cero” del urbanismo, en ellos se fijaría el umbral mínimo de la vida urbana. Tras un tiempo inicial de emergencia, se debe responder a otro tipo de necesidades, que son las necesidades propias de una ciudad. Aunque sin duda, dicho “grado cero” sería la situación teórica de existencia de los servicios mínimos adecuados en los campos de refugiados, en ella los cálculos asignan un espacio a cada familia, una escuela por cada cierto número de niños y unos servicios basados en el número total de habitantes. Pero en la mayoría de los casos la realidad dista mucho de esta teoría escrita en diversos manuales.

Son muchas y muy diferentes las causas que obligan a personas de diferentes etnias y localizaciones a habitar campos de refugiados. La identidad social se define como el conjunto de valores, tradiciones, creencias y modos de comportamiento que caracterizan un grupo cultural. Todo ello sumado a otros factores como el clima, las condiciones del país de acogida o la causa del desplazamiento, hacen imposible crear un único estándar de asentamiento válido para localizaciones totalmente dispares. Se trata de enlazar lo arquitectónico y lo social, de cómo a través de la arquitectura podemos mejorar la calidad de vida de las personas y en particular, de aquellas que se encuentran en una situación de emergencia excepcional.

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Campamento refugiados saharauis Smara, interior jaima src: www.sabordelsahara.com

“Un campo de refugiados es un lugar que ninguno de nosotros habitaríamos libremente”

Esta es la respuesta de Samir Mahmad, un refugiado sirio en el campamento de Calais Francia, ante la pregunta ¿Qué es un campo de refugiados? Actualmente, y quizás por su condición de alojamiento temporal, un campo de refugiados es únicamente un espacio funcional y mecánico, en el que se da respuesta a los requerimientos básicos sin preocuparse de otras necesidades como son lo individual, lo personal, lo cultural, lo ambiental … Es por ello por lo que la vida en estos lugares se aproxima en demasía a la vida de un animal enjaulado. Estas razones hacen preocupante la posible cristalización de los campos de refugiados en ciudades, ¿dónde queda entonces la voluntad de los refugiados? ¿existiría alguna opción para ellos de volver a su verdadero hogar?

Una solución “de futuro”

Muchos arquitectos de renombre han estudiado desde principios del siglo XX la vivienda de emergencia, desarrollando prototipos como la 6×6 House de Jean Prouvé o la Paper Log House de Shigueru Ban, los cuales pueden construirse como respuesta rápida ante situaciones de catástrofes o conflictos bélicos. La creación y el desarrollo de estos prototipos es vital a la hora de realojar a una gran cantidad de personas, sin embargo, en la mayoría de los casos está estudiado como elemento aislado en el que únicamente se tiene en cuenta la necesidad de un techo en el que refugiarse.

Crear un prototipo de manera aislada es tan solo una solución inmediata, abocada al fracaso ya que no contempla el lugar, ni las características de la población que lo habita, no se crea ninguna estructura social, económica y urbana que haga posible el crecimiento y el desarrollo de la comunidad. La arquitectura como tal no es la solución a este problema, hay que ir más allá y hacer ciudad, o mejor dicho hacer ciudades comprometidas.

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Maidan Tent. Espacio de ocio y reunión cubierto, campo de refugiados en Ritsona, Grecia. src: Plataforma Arquitectura

 

Autora: Rebeca Morgado

Más información y fuentes

Cabecera: Campo de refugiados Dollo Ado. src: Idealista

Cuando el infierno sigue siendo tu hogar – PdS

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