Retales de Recuerdos: Marzena Novak

Óleo sobre lienzo, ø20cm. Acrílico sobre lienzo, 21x15cm. 2011.

Esta es una obra que sorprende e impresiona por su sencillez y capacidad de conectar con nosotros. Nos encontramos ante un trabajo que es increíblemente similar a las obras que habremos realizado en nuestros cuadernos cuadriculados en momentos de desconexión mental. Sin embargo, esta obra tiene algo diferente. Este cáos ordenado aparece ante nosotros con una armonía que quizás nuestras obras no llegaran a tener. Una armonía que no resulta monótona. El dominio del patrón evoca en nuestra memoria estas experiencias pasadas, acercándonos a la artista, que termina haciéndonos cómplices de su trabajo como si de una obra colectiva se tratara.

Marzena Nowak

Esta semana se la dedicamos a los sueños, a la memoria, al recuerdo, a lo etéreo. Y lo hacemos a través del patrón, de lo cotidiano, de la tela, de la escultura. Podemos hacerlo gracias a la obra de la artista Marzena Nowak, nacida en Polonia en el año 1977, y que ha conseguido hacer de su experiencia y manera de entender su vida un arte personal, que conecta con nosotros de una forma magistral. Quizás lo que hace a la obra de esta artista interesante es su sencillez. Para entender mejor el trabajo de esta artista, creemos que lo mejor es conociendo aquello de lo que nos habla: sus recuerdos.

Siempre he estado rodeada de telas. Mi madre cosía. Me hacía toda la ropa. Por eso se han instalado en mi memoria, junto con los patrones recortados de las revistas. Eran marañas abstractas de líneas, todas ellas diferentes. Seguir una única línea con la vista ya representaba todo un reto.

Son palabras de la artista cuando recuerda aquellos momentos de su infancia, sumergida en una atmósfera comunista donde lo estándar se convertía en la norma. Su casa se convertía en un punto que rompía esa monotonía, enriqueciendo sus recuerdos. Esta infancia sumida entre patrones, ya fuera de los que encontraba en las revistas, los que tuvieran estampados en sus telas, o los que observaba de los bienes a los que tenían acceso, la lleva a desarrollar una capacidad de abstracción mediante la que nos cuenta todos esos recuerdos.

Recorte de alfombra. 255x169cm. Efecto lumínico con vídeo. Madera pintada. 353x10cm. 2011.

 

Exposición en la Galerie Mezzanin, 2011.

 

Madera, pintura, miel. 67x16cm. 2011.

Sin embargo su obra no se limita a la generación de patrones para conectar con nosotros. Este efecto también lo consigue mediante la sencillez del uso de objetos cotidianos que han sido manipulados para transmitirnos algo. Así, la fluidez de un espacio conformado por distintos elementos puede llevarnos a un objeto estático, que nos sumerge una vez más en nuestros pensamientos. Concretamente en nuestra infancia. La experiencia de un espacio se convierte en la herramienta para sumergirnos en el recuerdo.

Retales de recuerdos

A la hora de plasmar los recuerdos en el lienzo, la artista trabaja de forma metódica mediante la repetición. Elementos aparentemente abstractos aparecen siguiendo unas normas en las que se acaba generando un cáos, que nos embriaga e invita a fundir nuestros pensamientos y sensaciones con los de Marzena. Así, la metódica repetición de los patrones de ropa pueden convertirse en una maraña de líneas que de forma aislada tienen su razón de ser, pero que al combinarlas nos recuerda a las geometrías y juegos de pesos que se realizaban en el constructivismo.

Fragmento de calco negro sobre lienzo. Original 200x300cm. 2002.

La repetición de patrones geométricos y la agrupación de colores genera un nexo con nosotros, al percibir el trabajo de modo similar a los dibujos que realizamos en nuestros momentos de evasión. Estas repeticiones llevadas al gran formato nos embriagan, generando una obra que puede convertirse en un espejo de nosotros: Observadores que nadan en los recuerdos que tratamos de encontrar, sobre este lienzo ajeno.

Acrílico sobre lienzo. 200x110cm cada pieza. 2011.

Pero Marzena también hace suyos los patrones que aparecen en la naturaleza, como ventanas a la realidad que se abren ante nosotros. Su trabajo se convierte en un contenedor de pensamientos. Si antes hemos viajado gracias a su obra al nosotros del pasado, con esta última pieza, la infinidad de la naturaleza nos invita a reflexionar sobre un nosotros en el ahora, y en el futuro.

Óleo sobre espejo. 89x76x6cm. 2015.

De este modo, la artista ha evolucionado a lo largo de los años, pero vemos como sigue trabajando con los mismos elementos. La obra de Marzena nos regala un proceso de refinamiento técnico, en el que siempre consigue hacernos cómplices. Si os ha interesado, podéis seguir la obra de Marzena Novak haciendo click aquí

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