Cementerio de Fisterra. Arquitecturas de la Tristeza

Cementerio de Fisterra
Arquitecturas de la tristeza

Nombre: Cementerio de Fisterra
Localización: Galicia, España
Arquitecto: César Portela
Año: 1998. En estado de abandono


Proyectado en 1998 por el arquitecto Cesar Portela (Pontevedra, 1937), el cementerio de Finisterre pretendía ser el epicentro de una serie de actuaciones en toda la ladera del Monte do Cabo. El plan director incluye el acceso y los servicios accesorios al principal: Sala de velatorios, laboratorio, zona de autopsias… que a pesar de hacer más de dos décadas del inicio de las obras, y los numerosos premios recibidos, no ha llegado a finalizarse.

El proyecto dispone sobre la ladera una serie de cubos de granito que abren uno de sus lados hacia el horizonte, observando la playa. Estas piezas, límpidas, mínimas y exquisitas, contienen en su interior, en su mayoría, los nichos, albergando hasta doce enterramientos y consiguiendo un espacio íntimo en el interior. El resto de cubos, en la parte superior de la ladera, contienen las salas de autopsias y de velatorios, con un cierre de acero corten para aislar estos espacios más reservados del temporal.

A pesar de que la administración aprobó la realización del plan director y del cementerio en concreto, la opinión pública atacó duramente la realización del proyecto, consiguiendo que no llegase a terminarse, y nunca fuese puesto en uso después de todo, y a día de hoy, no alberga ni un sólo difunto y se encuentra en completo abandono.

Si bien su estética y su posición en un paraje natural protegido han sido igualmente atacadas, la creencia popular marinera gallega habla del mal fario de un enterramiento mirando al mar, añadiendo un motivo más al rechazo fisterrano.

Aún así, tras 21 años, y unas cuantas amenazas de demolición, la resistencia ha llegado a ser mínima, existiendo algunos vecinos que han admitido que no les importaría ser enterrados en el lugar. Incluso ha llegado a convertirse en un símbolo presente en el imaginario popular, y ha sido usado por Netflix como motivo de una campaña para su serie Altered Carbon, presentado Finisterre como «el primer pueblo en el que no muere nadie».

El cementerio de Fisterra en la serie Altered Carbon (Netflix, 2018)

Cuando proyecté y construí el Cementerio de Fisterra, lo primero que quería era ofrecer a unos muertos el descanso que se merecen en un lugar sublime en el que la arquitectura fuera capaz de fundirse positivamente con la naturaleza, igual que lo han hecho en ese mismo lugar, desde siempre, la tierra, el mar y el cielo.

Con esta obra también quería –igual que ocurre con una palmera solitaria que es capaz de dar respuesta a la grandiosidad del desierto, o la vela de un barco, por pequeña que sea, a la inmensidad del océano, o una ráfaga de perfume a la noche toda y convertirla en embrujo– dar respuesta a inquietudes culturales, antropológicas, espirituales y a toda la humanidad que, de manera insensata, camina hacia una sociedad globalizada, de pensamiento único que, so pretexto de superar el aislamiento y el atraso, arrasa la diversidad, la complejidad y la identidad que cada grupo o cada individuo poseemos, convirtiéndonos a todos los humanos, no en ciudadanos del mundo, sino en aldeanos globales, consumistas desaforados de un único mercado transnacional y condicionando, destruyendo los sentimientos, la filosofía, la ciencia y el arte, todo aquello que nos muestra lo rico, lo profundo y lo maravilloso que puede llegar a ser el hombre y la vida en general.

Quería por último demostrar que cabe la esperanza, que al sistema siempre es posible darle respuesta, con cualquier obra y en cualquier lugar, aunque se trate, como en este caso, de un lugar tan distante como Fisterra y de una obra tan insignificante como es este cementerio.

César Portela, memoria del proyecto.
Cementerio de Fisterra. Web oficial de César Portela

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