El palmeral de Elche: Un archipiélago olvidado

Autor colaborador: Alejandro Segarra Quiles

En el sureste español, a apenas 20 km de Alicante, se encuentra una ciudad de apenas 230.000 habitantes llamada Elche. Esta tiene una característica única, y es que, en su interior, separando el casco viejo de los barrios del este de la ciudad, se encuentra el mayor Palmeral de Europa con más de 200.000 palmeras y unas 500 hectáreas de superficie. De origen árabe, ha sobrevivido durante más de 1000 años junto a sus habitantes, siendo declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000.

El Palmeral se creó con la finalidad de poder utilizar el agua del río Vinalopó -el cual transporta agua con alto porcentaje de salinidad- como riego, utilizando acequias que recogían el agua y la transportaban hasta las parcelas, haciendo uso del efecto oasis para cultivar.

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Esquema del Palmeral. Autor: Alejandro Segarra. Pulsa para ver a tamaño completo.

El Palmeral de Elche: Un archipiélago

En las últimas décadas, el Palmeral ha sido vaciado, dejando la estructura creada por los árabes que se establecieron en los siglos VIII y IX. Pasear por su interior tan solo da una visión de bancales abandonados recogidos por altas palmeras que dan sombra, como si de un oasis muerto se tratara. Ya no es aquel gran espacio verde que abraza el casco antiguo en consonancia con el río, si no que se ha convertido en un archipiélago de islas.

Dentro de estas islas ya existen diferentes usos como el de la Universidad UNED, colegios, viviendas o el Conservatorio de Música, así como las torres que servían a la huerta, puntos que se convierten en nodos que pueden cambiar la forma en la que se ve y percibe el Palmeral. Hace falta una revisión, hace falta un “nuevo palmeral” que se adapte a las necesidades de la población, que dejó de ser labradora hace más de medio siglo.

“Tal vez sea este archipiélago el nuevo modelo de ciudad, el que articule las zonas, el que teja los barrios y dé un giro a la visión de qué es un casco histórico que ha evolucionado junto a este bosque artificial.”

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Relación Palmeral-Ciudad. Autor: Alejandro Segarra

¿Cómo salvar el Palmeral? Una visión de futuro

¿Qué puede hacer la arquitectura por este espacio que muere lentamente? Cada vez que paseo por su interior recuerdo, por ejemplo, Matadero de Madrid, donde los espacios son cedidos para ser utilizados: Es un complejo consolidado y en constante evolución. Otro ejemplo es el recién clausurado Mercado de la Cebada, colonizado por los habitantes y convertido en un espacio por y para sus ciudadanos con el único criterio de sus propias necesidades.

El Palmeral no es un edificio ni una plaza, pero tiene la característica de estar parcelado y jerarquizado por sus caminos y acequias, y esto lo hace único. Se trata de un espacio que ha pasado de privado a público, que pertenece a la ciudad, pero que se esconde de ella, un territorio hostil que necesita ser atendido urgentemente. Se trata de un espacio dentro de Elche con la cualidad de hacerla desaparecer; ingresar en él es cambiar de la urbe a lo rural, los edificios por palmeras y el tráfico por el silencio y la brisa.

Colmatar ese gran vacío con actividad, con actuaciones “de quita y pon”, desmontables, recuperar parte de la huerta y añadir nuevos usos como pueden ser el cultural, recreativo, restauración, mercados o incluso lugares para descansar, para desinhibirse de la vida de la ciudad. Colonizar sus islas y remarcar la importancia de su historia para el desarrollo de la antigua ciudad medieval, un nuevo espacio público alejado de las clásicas plazas y paseos que habitan en cualquier otro lugar.

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Vista del Palmeral. Autor: Alejandro Segarra

“No se trata de un espacio que pueda ser plasmado en un plano y que se mantenga estable durante siglos, sino que sea cambiante: Que crezca, que mengüe, como lo ha hecho durante los últimos siglos, que según las necesidades de la población vaya a más o a menos, pero que se mueva, que no se quede inmutable, que sea un río, que VIVA.”

El espacio público tiene que replantearse y evolucionar, y es en el Palmeral donde Elche tiene que poner la mirada. En su potencialidad, en su historia y en el modo de adaptarla a los nuevos tiempos, recuperar ese archipiélago olvidado y dárselo a la gente:

Colonicemos.

 

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Interior del palmeral. Autor: Alejandro Segarra

 

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