La reconquista del silencio: El premio Pritzker

«En proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro. Todas ellas han encontrado amorosa acogida en mi alma, y si estoy lejos de pretender haberles hecho plena justicia en mi obra, no por eso han dejado de ser mi faro.»

L. Barragán. Discurso de aceptación del Premio Pritzker 1980

Como bien expresó Barragán en su muy recomendable discurso, la arquitectura escrita se ha cargado con el paso de los años de conceptos mucho más paganos, cuantificables y descriptivos, que poco albergan de la magia esotérica de los conceptos que cita el mexicano. La belleza, desde la subjetividad del redactor, ha pasado al segundo plano y las imágenes cuentan ahora una arquitectura que es capturada casi desde el ojo de la cámara por el lector.

Pritzker Kamala House
Casa Kamala, India, 1963 – Selected works from Pritzker Prize Archive

Han pasado treinta y ocho años desde esta ceremonia y de las palabras de Barragán, y tras el gratamente sorprendente galardón concedido a RCR en 2017, el premio Pritzker de este año levantó un halo de expectación mediática ante su anuncio el pasado miércoles, como os anunciábamos en nuestras redes. Finalmente concedido al arquitecto indio Balkrishna Doshi, el galardonado más anciano hasta la fecha, generó gestos de exclamación e interrogación a partes iguales en muchos de nosotros.

Más allá de colaboraciones con grandes personalidades y una carrera profesional y docente impecable, el premio adjudicado a Doshi parecía hablar de una relación con una vieja escuela que tras la elección de RCR y Aravena -y muchos otros en los últimos años- parecía, a todas luces, superada ya. Los nombres de Le Corbusier y Louis Kahn, con los que el indio colaboró a lo largo de su vida, parecen regresivos y más cercanos a los libros de Historia de la Arquitectura que a la contemporaneidad de un mérito en el año 2018.

 

Indian Institute of Management, Bangalore (photo courtesy of VSF)  – Selected works from Pritzker Prize Archive

¿Una distinción a una carrera?

Nada más lejos de la realidad. El Pritzker de Doshi habla de tradición, identidad, folclore; pero también de innovación y contemporaneidad. Se trata de un premio a la cabeza de la ola en una carrera que parece haber recogido la identidad humana y natural de cada lugar que ha pisado para devolverla más viva que nunca en proyectos verdaderamente intemporales: Lo antrópicamente primitivo como respuesta contemporánea funciona sorprendentemente bien. Una carrera dedicada a la investigación y la docencia llevadas a la práctica hacen al arquitecto indio consciente de ello.

Y qué momento mejor que ahora, cuando parece que mirar al futuro se ha convertido en un imperativo más contundente que el conocimiento de nuestro pasado, para que una persona que parece extraída de una generación extinta aparezca de nuevo en el panorama para darnos una verdadera lección: Que la memoria y el lugar no tienen una fecha de caducidad, y que las respuestas que han dado en el pasado son igualmente válidas en los siglos venideros. Citando una última vez a Barragán, parafraseando este a Edmundo O’Gorman: «En el arte de todos los tiempos y de todos los pueblos impera la lógica irracional del mito».

 

Pritzker - Aranya
Aranya Low Cost Housing (drawing courtesy of VSF) – Selected works from Pritzker Prize Archive
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