Especialmente, un momento cualquiera: Vivian Maier

El anonimato y una suerte de invisibilidad, son los titulares que podrían marcar el salto a la historia de Vivian Maier. Si le sumamos el placer de por el mero hecho de capturar momentos a través de su cámara fotográfica, sin importar excesivamente el resultado, encontramos la figura de una artista que dibuja su forma de trabajar a través de la observación y el procedimiento, sin buscar patrones concretos, tan solo experimentando y observando de manera curiosa una belleza que conscientemente sabía que la rodeaba diariamente. Aún así, la mayoría de su obra no fue ni tan siquiera revelada, y quedó abandonada en un almacén.

La vida de Vivian Maier (1926-2009) no fue especialmente sencilla: La precariedad en su familia y, posteriormente, en su trabajo, las constantes mudanzas… Nunca tuvo mucho tiempo, ni medios, para dedicarse a algo más que no fuese subsistir, primero en París y luego en Nueva York, trabajando principalmente como niñera. Vivian había vivido junto a su madre durante unos meses Jeanne J. Bertrand, una artista francesa que pareció inculcar en ella el placer de capturar el cosmos a través del objetivo.

Ph: Vivian Maier

Pionera a pie de calle

La fotografía callejera está marcada por la naturalidad y la captura instantánea de momentos precisos de la vida diaria de las grandes ciudades. Una mirada anónima que se posa sobre un instante irrepetible, lo congela y extrae una belleza que, por prisas o desinterés, tal vez habría pasado desapercibida y se habría desvanecido en unas milésimas de segundo. Es posible que imágenes de un Nueva York de los años 60 donde en un golpe de vista se hacen patentes las diferencias sociales vengan a la mente, y nombres como Henri Cartier-Bresson, William Klein o Walker Evans aparezcan en grande y negrita al hablar de este campo.

Sin embargo, Vivian habría andado ya sobre las calles de Nueva York antes de que ellos las retratasen. Había capturado instantes de una ciudad donde el machismo, la diferencia de clases y la segregación racial dejaban mella sobre la vida diaria de los viandantes, y las situaciones diarias atraían la atención de la fotógrafa que, con su particular invisibilidad, intentaba capturar historias tan anónimas como la suya propia.

Ph: Vivian Maier

Un cámara Leika colgada del cuello con la que transitaba las calles, Maier fue saciando su curiosidad instantáneamente, capturando una fotografía tras otra. El precio de los productos usados, y que en raras ocasiones contaba con un lugar útil para este uso, hacía que el revelado de las imágenes tomadas se hiciese difícil y muy selectivo. Aunque la mayoría de sus fotografías quedó en carretes que ella nunca vería revelados, jamás dejó de pulsar el disparador, produciendo una obra más marcada por la intencionalidad que por el resultado técnico.

La investigación llevó a Vivian también al mundo del video, contando historias cotidianas, aunque soreprendentes, como la construida gracias a Super8 sobre una madre y su hijo asesinados. También se introdujo en el mundo de autoretrato, generando lo que ahora conoceríamos como selfie, jugando con reflejos y transparencias, formando ella misma parte de las historias que contaba, como un personaje más, eterno y desvanecido.

Recuerdos para el olvido

El hecho de accionar el disparador de una cámara supone que el instante en el que nos encontramos se convierte en un microcosmos congelado, un mundo inalterable capturado a través de un juego audaz de espejos. Y tras ese, otro; y otro; y otro… Recuerdos -porque, dada la presencia del fotógrafo, siempre son recuerdos- almacenados que esperan a volver a ser visitados, recogidos en pequeños álbumes o extensos libros. Una especie de Síndrome de Diógenes de momentos cargados de emociones, belleza o cariño.

Parece poético que la obra de Maier cayese en el olvido, para emerger de nuevo como si su figura se hubiese convertido en uno de los viandantes que retrató, y que ahora han quedado dentro de este mausoleo para la posteridad; como si su vida formase parte de una historia cualquiera, especialmente, en un momento cualquiera.

Ph: Vivian Maier

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