101 Fantasías Arquitectónicas: Yakov Chernikhov

Hace unos meses, D. Alberto Campo Baeza nos decía «Un arquitecto no puede no amar al resto de las artes«. Nosotros, siguiendo dicha visión, nos centramos esta semana en recordar la obra de Yakov Chernikhov, arquitecto que, entre otras cosas, nos dejó una herencia de más de 101 fantasías dibujadas.

Yakov Chernikhov, nacido a finales del siglo XIX en parte del antiguo imperio Ruso (Ahora Ucrania), vivió en una edad de oro cultural. Este arquitecto comenzó a andar gracias al dinamismo que le ofrecía el Futurismo ruso, para continuar su desarrollo intelectual bajo el resguardo del Constructivismo y del Suprematismo. Andaría en la compañía de personas tan importantes como Vladimir Tatlin, Kazimir Malevich o Vasili Kandinski, que influenciarían inevitablemente el desarrollo de su obra.

Si encontramos algo común en estos años, es que los pintores proyectaban, y los arquitectos dibujaban. Es en esta relación de disciplinas donde se produce un máximo en la creatividad de los actores. Formas imposibles que inspiran en el campo de la arquitectura. Modos de representación que se importan de la pintura, para la posterior reinterpretación por parte de los artistas. Esta relación simbiótica necesita que ambas partes se retroalimenten, si una de las dos cesa, el «organismo creativo» muere.

Con esta reflexión entendemos que nuestro arquitecto de esta semana es uno de los principales responsables de mantener a este «organismo». Yakov produce una gran cantidad de imágenes donde reflexiona sobre el orden urbano, la escala, la solución de volúmenes, soluciones estructurales… Y todo esto lo hace a través de una interesante forma de representar. Dentro de su obra podemos observar a un Yakov constructivista, que contrasta notablemente con un Yakov mucho más» conservador». Fruto de esta combinación de formas de representar, sería conocido como «El Piranesi ruso». Ahora que ya lo conocemos, continuemos sumergiéndonos en su obra.

 

Yakov «Conservador»

Los primeros trabajos que miramos son los de modo más conservador, que sorprendentemente son los últimos trabajos que realiza. Vemos a un arquitecto interesado en trabajar con el color y con el volumen, donde no le importa atender al detalle dibujando mediante manchas. También se deja leer un Yakov interesado en la relación de múltiples formas, donde cuerpos de distintas escalas deben relacionarse con armonía. Estas obras nos hablan de un trabajo contenido, probablemente buscando la imagen y fuerza de una Rusia unida, capaz de superar las adversidades producidas por la guerra.

 

¿Pintura o Arquitectura?

Yakov nos regala una serie de obras donde se juega con los elementos. Desde dibujos de líneas con formas sorprendentes, a juegos de volúmenes que contrastan gracias a las grandes masas de color que los conforman. Nosotros, como observadores, nos vemos embelesados ante los pensamientos que genera nuestra imaginación, al tratar de situar esas formas fantásticas en los paisajes urbanos. Simultáneamente nuestros sentidos encuentran agrado en la maestría demostrada con esta representación gráfica. Tanto la forma como el modo nos resultan totalmente contemporáneos, a pesar de que se realizan hace casi 80 años, y es gracias a esto que podemos ver obras contemporáneas que se inspiran aún en estas fantasías.

Constructivismo urbano

La reflexión que genera en nuestro protagonista las distintas corrientes artísticas que conviven con él, se ve reflejada en esta serie de fantasías donde se trabaja con la escala y relaciones urbanas. Esta vez el objeto de estudio no es la estructura, sino la relación de los cuerpos y la búsqueda de armonía. El constructivismo lleva a Yakov a trabajar sistemáticamente con formas geométricas reconocibles, que se relacionan con trazas rectas o curvas. Existe un riguroso orden geométrico escondido en estas fantasías, y se consigue una armonía en la relación de los volúmenes. ¿Estas ciudades están pensadas para vivirse o para verse? Aparece esta pregunta al encontrar gran agrado en las imágenes mostradas, pero al reflexionar críticamente sobre las relaciones entre lugares, y la escala -en muchos casos megalómana- en lo que se supone será el espacio público de la misma. Sea como sea, este arquitecto nos hace disfrutar y pensar, ayudándonos a evolucionar intelectualmente.

 

Esperamos que os haya parecido interesante la obra de este arquitecto, no construida, sino pictórica, pero igualmente valiosa. En caso de que sintáis curiosidad por observar más trabajos de Yakov, os invitamos a visitar esta página, fuente de las imágenes de esta entrada, o a buscar el libro «101 Fantasías Arquitectónicas», obra en la que el arquitecto recopiló la mayoría de sus últimos y más interesantes trabajos. A nosotros nos gustaría conocer vuestras reflexiones sobre el trabajo de este arquitecto pictórico.

¿Os atrae más la forma de representar a sus inicios o al final de su vida?

¿Qué pensáis de las ciudades que Yakov imagina, son espacios para vivir, o son espacios para ser observados?

¿Os gustaría ver arquitectura contemporánea que pudiera interpretar esas lineas tan dinámicas de sus dibujos, o, por el contrario, pueden resultar demasiado agresivas y cobrar gran protagonismo frente a su entorno urbano y el paisaje?

¿Nos ayudan estas estructuras fantásticas a innovar más en este campo que quizás se enseña de modo mucho más conservador en nuestras escuelas de arquitectura?

¡Esperamos vuestras respuestas!